¿TODOS LOS PERROS VAN AL CIELO?

Andamos por ahí rotos de dolor por dentro, buscando quién nos recomponga. Eludiendo la obligación que tenemos de hacerlo nosotros mismos y echándole en cara a un desacreditado destino las desgracias recientes y culpándole de las que están por llegar.

Ejercemos con voluntariosa arbitrariedad la infantil costumbre de hacerle partícipe a otros de nuestros problemas, requiriendo una atención que a menudo no nos merecemos y convirtiendo a quienes quizá tengan más motivos que nosotros para lamentarse en espectadores involuntarios de nuestras caprichosas pataletas...


LADRONES QUE NO PIDEN RESCATE

La primera vez que contemplé la plenitud de un cielo estrellado ya era demasiado mayor para admirarlo con los ojos que me hubiera gustado hacerlo, descubriendo no sin cierta preocupación que el niño que un día fui ya me había abandonado y no tengo ni la menor idea de en qué punto del camino se soltó de mi mano.

Supongo que andaba tan preocupado por encajar en esa absurda moda de madurar que nos ha entrado a todos que por un instante descuidé mi inherente y vitalicia labor de tutor legal de ese niño, dejándolo a merced de sabe Dios qué incierto destino...


COMO UN NIÑO CON ZAPATOS NUEVOS

Nos parece inalcanzable la felicidad porque ya no recordamos cómo nos sentíamos cuando de niños estrenábamos zapatos nuevos.

Y es que elevamos la mirada hacia un cielo inalcanzable en busca de aquello que nos reporte la tan necesitada felicidad y cegados por el sol, que nos observa impertérrito desde su trono de nubes algodonado, no alcanzamos a ver lo que nos rodea a ras de suelo, dentro de los límites de nuestra zona de confort y que inútilmente nos envía señales requiriendo una atención que, o bien no estamos dispuestos a prestar o somos incapaces de interpretar...


MY WAY

Existe cierto amargor al terminar de leer un libro tan solo comparable a la incertidumbre que acompaña a la despedida de un amor de verano.

Parecemos estar condenados de por vida a la penitencia del recuerdo, pagando no se sabe muy bien por qué pecados, y tratamos de expiarlos sumidos en una narcótica nostalgia que nos lacera la memoria como el cilicio que hunde sus púas redentoras en las carnes sumisas.

Nuestro cuerpo, ése al que tanto culto le rendimos, parece ser que no nos pertenece...


JUGANDO CON FUEGO

La grandeza de las cosas pequeñas radica en cuánto las echaremos de menos cuando ya no estén a nuestro alcance y puede que para entonces ya sea demasiado tarde para darnos cuenta de que lo realmente importante nos ha adelantado por la derecha mientras mirábamos embobados nuestra desdibujada figura reflejada en el escaparate de una casa de empeños.
Llegará el día en el que nos sorprenderemos a nosotros mismos tratando de recomponer una nebulosa de recuerdos que se desvanece entre nuestros dedos...


MALDITO TWITTER

A menudo imagino al creador de Twitter sentado en la taza de porcelana del retrete de un bar de carretera, cual inamovible Pensador de Rodin, mirando hipnotizado el garabateado panel de la puerta de madera y pensando no sin soltar un suspiro más de asombro que de alivio: «A esta gente hay que darle su propio espacio»...


HABÍA UNA VEZ

No lo puedo evitar. Siento una pequeña decepción cada vez que alguien trata de venderme una historia pretendiendo captar mi atención con un impreciso “Había una vez”.

Puede que sea otra de mis rarezas, pero un relato entrecomillado dentro de un pretérito imperfecto me deja paladeando el sabor amargo de la duda acerca de su autenticidad...